Hablemos de Sexualidad

11Nos asombraríamos conocer la variedad de información que nuestrxs niños y niñas tienen sobre el tema y no decir, las y los adolescentes, sin embargo la mayoría de esta información es burda, son términos popularizados que colocan en riesgo a esta población. Aun así, algunos padres prefieren no abordar el tema, no por falta de voluntad sino por falta método, (no saben cómo hacerlo), algunos padres delegan esta responsabilidad a lxs maestrxs, quienes por falta de capacitación o por exceso de conservadurismo no son los más aptos. El caso es que nuestrxs niñxs y adolescentes crecen, siendo informados en el mejor de los casos por experiencias de sus conocidxs, amigss, compañerxs o en el peor de las casos por google, películas, novelas y demás medios de comunicación que presentan información bastante distorsionada.

Pero en sí qué es la sexualidad, según la RAE (Real Academia de la Lengua Española), se entiende como: “(De sexual). Conjunto de condiciones anatómicas y fisiológicas que caracterizan a cada sexo. Apetito sexual, propensión al placer carnal”. Retomamos este término como ejemplo de los errores que muchos padres y maestrxs comenten al abordar el tema, es decir basarse únicamente en sexo (relaciones sexuales), placer sexual y en algunos casos, métodos de prevención.

Hacemos hincapié en errores, porque este concepto de la RAE queda obsoleto frente a los avances científicos y psicológicos, que nos abren una mirada más amplia de lo complejo de abordar la sexualidad. En este sentido, la OMS (Organismo Mundial de la Salud, 2000) comenta que definir la sexualidad se hace difícil básicamente por dos situaciones: la primera porque se relaciona con un concepto abstracto que depende de la influencia cultural y socio-histórica de cada contexto. La segunda, porque suele creerse que sexo y sexualidad es lo mismo, a su vez el ´sexo´, suele definirse o como acto (relación sexual) o como género (mujer u hombre). Con esta confusión conceptual es fácil caer y repetir errores en el momento de abordar el tema.

Basándose en estas dos dificultades, la OMS brinda a nuestro parecer una definición bastante completa haciendo referencia a “una dimensión fundamental del hecho de ser un ser humano: Basada en el sexo, incluye al género, las identidades de sexo y género, la orientación sexual, el erotismo, la vinculación afectiva y el amor, y la reproducción… La sexualidad es el resultado de la interacción de factores biológicos, psicológicos, socioeconómicos, culturales, éticos y religiosos o espirituales”. (OMS, 2000) Así mismo explica que “se experimenta o se expresa en forma de pensamientos, fantasías, deseos, creencias, actitudes, valores, actividades, prácticas, roles y relaciones”.

La sexualidad entendida de esta manera, brinda herramientas a la población (padres, madres, tutores, instituciones, entre otras) para comprenderla, informarla y vivirla de una forma saludable, sin mitos, ni tabús: tan importante es comprender que el erotismo y la reproducción son parte de la sexualidad, como lo es, la vinculación afectiva y el amor.

Por tanto para hablar sobre sexualidad:

1ro. Es necesario desmitificarla, es decir comenzar por preguntarnos: ¿Poseo conocimiento sobre identidades de género y orientación sexual? ¿Qué sé sobre sexualidad? ¿La información es correcta? ¿Dónde me puedo informar?

2do. Construirse, ampliar mi información personal de lo que entiendo por afectividad y amor, sobre salud sexual y reproductiva, con opiniones y conceptos de terceras personas. Preguntarse ¿mis creencias o mi religión impiden que aborde la temática? ¿Qué valores considero que debería rescatar?

3ro. Educar, siendo necesario responsabilizar del proceso tanto al padre como la madre, o las o los cuidadores. Situar al hombre (niño o adolescente) y a la mujer (niña o adolescente) sobre la responsabilidad en su sexualidad para ello se inicia explorando ¿qué saben nuestras hijas, hijos, sobrinos, estudiantes sobre el tema? ¿Qué información es verdadera, cuál es un mito? Es necesario aclarar dudas, exponer pensamientos y expresar sentimientos.

Educarnos y generar el compromiso de trasmitir esta educación, es una tarea urgente como sociedad. ¡Hablemos de Sexualidad!

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Mal de Amores

aMal de Amores, fue el concepto utilizado por Muriana y Verbits (2010) para denominar las psicopatologías que se presentan cuando el “amor no es correspondido”: depresión, pensamientos obsesivos, comportamientos compulsivos, ansiedad y resistencia a la verdad. Aclaran así mismo que sentimientos como el dolor y la tristeza son completamente normales cuando una relación se torna un tanto compleja, es decir la posibilidad que considera una de las dos persona involucradas en terminarla, -posibilidad que puede generar la aparición de una tercera persona en la relación-.

Las posibilidades para terminar una relación varían de cada pareja, se ha encontrado que el común denominador da como resultado: la no satisfacción de necesidades, creencias, convicciones y fantasías. Y es que nadie se escapa de adjudicar a su pareja características que tal vez sólo salen de nuestra imaginación, es decir, conocemos a esa persona o por lo menos una parte de ella, no obstante mantenemos la esperanza de que más temprano que tarde adquiera esos “elementos especiales” que la o lo harían la persona perfecta.

Pero esos elementos no suelen llegar, en la vida real todos somos imperfectos. Hay parejas que logran superar esta etapa de fantasía, pero otras que dedican grandes esfuerzos por conseguirla, idean estrategias para que cambie, para que sea lo que soñó, se resisten a la idea de que el príncipe y la princesa no se puedan concluir, y vuelven la relación tensa, frustrante e insoportable para los dos. Pero lo peor no es lograr a la persona perfecta, lo peor es no tener la posibilidad de lograrla, es decir, la posibilidad de terminar la relación y de que todas nuestras convicciones y creencias, así como nuestros esfuerzos hayan sido en vano, así que cuando se contempla la idea de concluirla, todas las fantasías, creencias y convicciones sobre el amor, tambalean, se ponen a juicio y justamente el hecho de juzgarlas, de pensar que nos hemos equivocado es lo que ocasiona la tristeza, el dolor y la rabia, no tanto el hecho como tal. Porque para protegernos se tiende a creer que lo que pensamos y creemos esta correcto, que la o el equivocado es el otro, no yo.

Sin embargo, cuando se quiere mantener a toda costa pensamientos como “el amor es para siempre”, “el amor todo lo aguanta o todo lo supera”, “el o ella son el amor de mi vida”, es cuando aparece un cuadro patológico, y patológico porque se parte de la premisa que la persona que se siente victima y afectada, cree poseer el Don de hacer cambiar de parecer a la otra persona.

Bajo esta razón, suelen optar por resistir (el amor todo lo aguanta), su lema, resistir y resistir; infidelidad, agresión, sentirse ignorada/o porque algún día va a cambiar la situación. Otros/as optan por perseguir (entre más demuestre amor, la otra persona entenderá que debe estar conmigo), su acto, es perseguir a la persona en todos los lugares que frecuenta manteniendo siempre contacto visual, realiza llamadas y mensajes frecuentes, regalos constantes y ostentosos, sugieren a los amigos que le hablen de el o ella. Y algunxs otrxs optan por renunciar, pero esta renunciar es parcial, es decir, optan por considerar la posibilidad de terminar la relación o por terminarla, pero entran en un cuadro depresivo, el cual utilizan para manipular a la otra persona, es decir, entre menos coma, o salga, deje de hacer o funcionar ´normal´ más se interesara por ti, parte del lema “si me ve necesitado/a estará conmigo”.

Estos comportamientos dan como resultado, -generalizando el postulando de Muriana y Verbits (2010)- la construcción de una relación consigo mismo.

Construcción desde luego patológica, porque la persona adjudica pensamientos a la otra persona que no soy reales y actúa de acuerdo a ellos, ejemplo: “necesito esforzarme más para demostrarle amor”, “cuanto más abnegado/a, cuanto más me vea, la o lo llame, le de regalos, más pronto se dará cuenta que me ama”. Como resultado, casi siempre es la reacción contraria en la otra persona, es decir se siente tan acosada que reafirma su decisión de terminar la relación, o si ya la había terminado, de no considerar la posibilidad de volver.

Estas situaciones se suman al dolor ya experimentado y causa un daño tal que puede llevar a la depresión y en casos extremos a pensamientos autolíticos (suicidas), por ello se aconseja en estos casos extremos contactar a un especialista quien abordará el trastorno de acuerdo a su enfoque. En APsI, se opta por un enfoque cognitivo que inicia trabajando desde la restructuración cognitiva, es decir se aborda las creencias, las convicciones y las fantasías, las cuales se evalúan desde la realidad. Para ello, se aborda los pensamientos automáticos y las ideaciones (no pueden vivir sin mi pareja, nada tiene sentido, no soy nada sin el o ella). El objetivo es crear un cuadro de pensamientos racionales como: “le quiero, pero puedo sobrevivir a esta situación”.

Cuando una persona cree (o siente) que una cosa es verdadera, independientemente de que lo sea o no, actuará como si lo fuese. Bertrand Russell