Estrés, estrés y más estrés

Comenzaré afirmando que todxs hemos experimentado en algún momento de nuestras vidas lo que el DSM V denomina: F43. Estrés Agudo.  ¿Por qué?¿cuando? ¿dónde? ¿cómo?

En efecto, todos hemos experimentado una situación que se ha salido de control: el traslado de casa, el cambio de trabajo, peleas con amigxs, discusión con la pareja, conflictos con los hijos, estos son eventos que de una u otra forma todxs hemos vivido y que pueden causar malestar emocional de acuerdo a la importancia para cada unx de nosotrxs y el grado de aceptación que demos al evento. Por ejemplo en el traslado de vivienda o empleo, una persona puede estar aferrada a las vivencias en ese espacio y aunque se encuentre en otro, se exige constantemente recordar y comparar las ventajas y desventajas de su situación. Dando mayor peso a factores negativos, lo que genera estrés por el cambio, más estrés por la frustración de pensar que todo es negativo y no lograr adaptarse, más estrés del estrés que esta experimentando, resultado un peligroso cóctel que el DSM V clasifico en el numeral F43.

Otra forma más rápida de llegar a este cóctel se debe a situaciones extremas como: un accidente de transito, la muerte de un ser querido, desempleo, terminar con la pareja, o el divorcio. Hago énfasis en que es un proceso más rápido porque el trastorno de Estrés agudo, es una respuesta normal e inmediata a eventos como estos que no son esperables o por lo menos no para la persona.

Lo importante para las personas que se identificaron tanto con el grupo No. 1 como con el grupo No. 2, es comprender que el trastorno de estrés agudo que traducimos popularmente como estrés (problemas para dormir, irritabilidad, depresión, aislamiento, pensamientos recurrentes e intrusivos, entre otros), es una respuesta natural de nuestro organismo para adaptarnos a la nueva situación.

Respuesta que durara dependiendo de cada persona no más de 4 semanas, dado que si se extiende más de este periodo estaremos hablando de otro Trastorno (Estrés-Postraumatico).

Entonces que hacer:

  1. Algunas personas necesitan desconectarse del evento (puede resultar beneficioso siempre y cuando sepa que tendrá que enfrentarse al cambio y no tratar eternamente de negarlo o evadirlo).
  2. Darle nombre a todas las emociones: estoy triste o irritado o con miedo. Es importante conocer como estamos emocionalmente para saber a donde queremos llegar.
  3. Buscar recursos de afrontamiento (recordar una situación difícil de la que logramos salir, qué nos ayudo, cómo, qué hicimos, qué dejamos de hacer)
  4. Evaluar la situación o el evento (qué puedo hacer, qué no. Por ejemplo en la terminación de una relación, la persona puede buscar red de apoyo con una amiga o un familiar, pero no puede cambiar la decisión de su expareja)
  5. Por último, tener la seguridad de que nuestras emociones van a cambiar a medida que interioricemos el evento.

Criterios para el diagnóstico de F43.0 Trastorno por estrés agudo (308.3)

A. La persona ha estado expuesta a un acontecimiento traumático en el que han existido 1 y 2:

1. la persona ha experimentado, presenciado o le han explicado uno (o más) acontecimientos caracterizados por muertes o amenazas para su integridad física o la de los demás
2. la persona ha respondido con un temor, una desesperanza o un horror intensos

B. Durante o después del acontecimiento traumático, el individuo presenta tres (o más) de los siguientes síntomas disociativos:

1. sensación subjetiva de embotamiento, desapego o ausencia de reactividad emocional
2. reducción del conocimiento de su entorno (p. ej., estar aturdido)
3. desrealización
4. despersonalización
5. amnesia disociativa (p. ej., incapacidad para recordar un aspecto importante del trauma)

C. El acontecimiento traumático es reexperimentado persistentemente en al menos una de estas formas: imágenes, pensamientos, sueños, ilusiones, episodios de flashback recurrentes o sensación de estar reviviendo la experiencia, y malestar al exponerse a objetos o situaciones que recuerdan el acontecimiento traumático.

D. Evitación acusada de estímulos que recuerdan el trauma (p. ej., pensamientos, sentimientos, conversaciones, actividades, lugares, personas).

E. Síntomas acusados de ansiedad o aumento de la activación (arousal) (p. ej., dificultades para dormir, irritabilidad, mala concentración, hipervigilancia, respuestas exageradas de sobresalto, inquietud motora).

F. Estas alteraciones provocan malestar clínicamente significativo o deterioro social, laboral o de otras áreas importantes de la actividad del individuo, o interfieren de forma notable con su capacidad para llevar a cabo tareas indispensables, por ejemplo, obtener la ayuda o los recursos humanos necesarios explicando el acontecimiento traumático a los miembros de su familia.

G. Estas alteraciones duran un mínimo de 2 días y un máximo de 4 semanas, y aparecen en el primer mes que sigue al acontecimiento traumático.

H. Estas alteraciones no se deben a los efectos fisiológicos directos de una sustancia (p. ej., drogas, fármacos) o a una enfermedad médica, no se explican mejor por la presencia de un trastorno psicótico breve.

¿Soy alcohólico?: pruebas de diagnóstico

A continuación presentaré el RAPS4 que es una prueba corta para identificar no solo dependencia, sino también uso perjudicial u otras formas leves de problemas por consumo de alcohol. Posteriormente los críterios de diagnóstico según el DSM V. Lo anterior porque partimos de la afirmación que no únicamente los dependiente al alcohol generan problemas (accidentes de transito, violencia intrafamiliar) y susceptibilidad a otras enfermedades como vimos en Alcohol: la bebida que te hace feliz, sino también aquellos que no controlan el consumo en determinadas ocasiones. Sólo una ocasión basta para arrepentirse el resto de la vida.

El RAPS4 es una prueba corta, mnemónica, de cuatro ítemes con la ventaja de su brevedad y puntuación inmediata. Estos cuatro ítemes en su versión en castellano son los siguientes:

– Remordimiento: ¿Durante (especificar el período de tiempo, por ejemplo los últimos doce meses) le ha pasado alguna vez que sintió remordimiento por algo que había dicho o hecho después de haber bebido? 

– Amnesia: ¿Durante los últimos doce meses (u otro período de tiempo que se especifique) le ha pasado alguna vez que no pudo recordar algo que había dicho o hecho después de haber bebido? 

– Performance: ¿Durante los últimos doce meses (u otro período de tiempo que se especifique) le ha pasado alguna vez que no pudo hacer lo que se esperaba de usted (estudiar, ir al trabajo, u otra obligación) a causa de la bebida? 

 Starter (en inglés; empezar en castellano): ¿Durante los últimos doce meses (u otro período de tiempo que se especifique) bebió algo con alcohol a la mañana o después de levantarse? 

Una respuesta positiva a cualquiera de los cuatro ítemes se considera un resultado positivo y es indicador de problemas relacionados con alcohol. 

Otra patrón para el diagnostico de alcoholismo como se menciono, lo brinda el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM V):

CRITERIOS PARA EL DIAGNÓSTICO DE TRASTORNO POR CONSUMO DE ALCOHOL. DSM V.

Trastorno por consumo de alcohol
A. Un modelo problemático de consumo de alcohol que provoca un deterioro o malestar clínicamente significativo y que se manifiesta al menos por dos de los hechos siguientes en un plazo de 12 meses:

1. Se consume alcohol con frecuencia en cantidades superiores o durante un tiempo más prolongado del previsto.

2. Existe un deseo persistente o esfuerzos fracasados de abandonar o controlar el consumo de alcohol.

3. Se invierte mucho tiempo en las actividades necesarias para conseguir alcohol, consumirlo o recuperarse de sus efectos.

4. Ansias o un poderoso deseo o necesidad de consumir alcohol.

5. Consumo recurrente de alcohol que lleva al incumplimiento de los deberes fundamentales en el trabajo, la escuela o el hogar.

6. Consumo continuado de alcohol a pesar de sufrir problemas sociales o interpersonales persistentes o recurrentes, provocados o exacerbados por los efectos del alcohol.

7. El consumo de alcohol provoca el abandono o la reducción de importantes actividades sociales, profesionales o de ocio.

8. Consumo recurrente de alcohol en situaciones en las que provoca un riesgo físico.

9. Se continúa con el consumo de alcohol a pesar de saber que se sufre un problema físico o psicológico persistente o recurrente
probablemente causado o exacerbado por el alcohol.

10. Tolerancia, definida por alguno de los siguientes hechos:

a. Una necesidad de consumir cantidades cada vez mayores de alcohol para conseguir la intoxicación o el efecto deseado.

b. Un efecto notablemente reducido tras el consumo continuado de la misma cantidad de alcohol.

11. Abstinencia, manifestada por alguno de los siguientes hechos:

a. Presencia del síndrome de abstinencia característico del alcohol (véanse los Criterios A y B de la abstinencia de alcohol.

b. Se consume alcohol (o alguna sustancia muy similar, como una benzodiacepina) para aliviar o evitar los síntomas de abstinencia.

Especificar la gravedad actual:
305.00 (F10.10) Leve: Presencia de 2–3 síntomas.
303.90 (F10.20) Moderado: Presencia de 4–5 síntomas.
303.90 (F10.20) Grave: Presencia de 6 o más síntomas.

Alcohol: la bebida que te hace feliz.

alcoholEl alcohol o las bebidas alcohólicas tienden a ser relacionadas con momentos felices, a la alegría, a compartir con amigos y porque no, con la familia. Esto lo vemos reflejado en la publicidad de canales de televisión, radio, redes sociales, pancartas y de otros medios de comunicación. Como resultado la sociedad en generar asocia el alcohol a momentos positivos y no a circunstancias negativas, y si se llega a presentar algún hecho negativo relacionado con el alcohol, suelen creer que es un hecho aislado que parte de la persona y no del consumo; un ejemplo de hecho podrían ser los diputados que han conducido bajo los efectos del alcohol y han ocasionado choques violentos, que a su vez han termino en agresividad hacia los policías o hacía otras personas.

Lo cierto es que no sólo los diputados o personas de política han ocasionado estas situaciones, según la Organización Mundial de la salud (OMS, 2014), Guatemala cuenta con una de las tasas más alta de mortalidad por causas atribuidas al consumo de alcohol, (7,6% de hombre, frente a un 4% de las mujeres) y destaca también la susceptibilidad que genera para enfermedades infecciosas como la tuberculosis y la neumonía. Otro dato importante del informe de la OMS, se relaciona con que las personas con menores ingresos son quienes corren mayor riesgo a causa de que no cuentan tratamiento médico ni con red social o familiar de apoyo.

Por otro lado, José Antonio Vásquez, director del Patronato Antialcohólico de Guatemala, en una entrevista para periódico Siglo21, afirma: el alcoholismo va en aumento, al 2014 el 70 % de guatemaltecos consume alcohol y la edad promedio en que una persona prueba el licor es entre los 10 y 12 años.

Ligado a ello estudios de la SECCATID sobre la “Desregulación Psicológica y su relación con el uso de drogas en adolescentes” realizado en un grupo de 8500 adolescentes guatemaltecos entre 12 y 20 años, concluyo: que uno de cada tres estudiantes reporto por lo menos un problema social, legal o medico, relacionado con el uso de alcohol.  La preeminencia de alcoholismo y de la drogadicción en los adolescentes era más evidente en los hogares que tenían antecedentes en el uso de los mismos.

Por su parte la Universidad del valle, en un documento titulado “Alcoholismo en Guatemala”, refiere que la Policía Municipal de Transito señala que “el 30% de los pilotos detenidos por conducir bajo efectos del alcohol son menores de 25 años, y hacen la aclaración: estos datos no se refieren al alcoholismo si no al consumo excesivo de alcohol.  Pruebas de alcoholemia (octubre, 2004) realizadas a un total de 1,091 automovilistas reportaron la alta incidencia de casos positivos por conducir en estado de embriaguez”. Así mismo que las áreas afectadas por problemas de alcoholismo son:   vida de pareja, violencia intrafamiliar, relaciones sociales y familiares, fracasos laborales y sentimentales.

Bajo este panorama se va dilucidando como el Alcohol es un Factorcerveza de Riesgo para la Salud de las y los guatemaltecos y de nuestras sociedades en general. De hecho, según Doctora en Psicología Mariana Cremonte y docente de la Universidad del Mar de Plata, Argentina, la relación entre el consumo de alcohol y la salud es compleja y multidimensional: “más de treinta enfermedades o condiciones de salud incluidas en la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE 10)…  el consumo de alcohol se ha identificado como factor de riesgo (es decir que aumenta la probabilidad de desarrollar la enfermedad) en más de otras doscientas enfermedades. Entre estas se encuentran la epilepsia, la cirrosis, la pancreatitis, la hipertensión y otros trastornos cardiovasculares, varios tipos de cáncer (como el de boca, de laringe, de colon y de mama, entre otros), enfermedades infecciosas, suicidios, violencia y lesiones no intencionales (comúnmente denominadas accidentales)”.

Cremonte, M., afirma que NO HAY CONSUMO DE ALCOHOL QUE SE CONSIDERE SALUDABLE, SIN EMBARGO, “se considera como de bajo riesgo un consumo diario de hasta dos tragos o unidades estándar para los varones y uno para las mujeres, y se recomienda dejar dos días a la semana sin consumir, para evitar el desarrollo de la tolerancia” (unidad estándar a la cantidad de bebida alcohólica lista para el consumo que suele tener, dependiendo del país o la región, entre 9 y 14 gr de alcohol absoluto (etanol). En general, 350 ml de cerveza, 150 ml de vino o 44 ml de bebida destilada tienden a tener una cantidad similar de alcohol).

Para disminuir los riesgos se deben considerar ciertas condiciones en las que las personas NO deberían beber, por ejemplo: menores de edad, mujeres embarazadas o que tratan de concebir, personas mayores de 65 años, personas que toman medicación o que tienen alguna condición de salud que pueda ser empeorada por el consumo de alcohol o que planean conducir un vehículo u operar otras maquinarias pesadas.  Consumir 4 o más consumir de riesgo “ser el daño para la salud, física o mental, o pueden incluir consecuencias sociales para quien consume o para los demás, entre ellas accidentes de tránsito, conductas de riesgo sexual, violencia o victimización, etc “

Concientizarnos de estos riesgos nos permite tener control sobre ellos y proteger a nuestros seres queridos. Aunque se ha descubierto que la mejor forma de controlar el consumo es incrementando el costo de las bebidas, nosotros como sociedad debemos exigir mayor información sobre los daños atribuido por el consumo de alcohol, es decir estadísticas de Hospitales (lesiones físicas ocasionadas por la propia persona o por otra) y Comisarias (maltrato intrafamiliar, violencia, agresividad, etc). La educación en Prevención.

En el caso de lxs niñxs y adolescentes primero es urgente que los padres y cuidadores sean consientes de los riesgos asociados y segundo hacer cumplir la ley donde prohíbe que menores de edad puedan consumir bebidas alcohólicas. Es responsabilidad de todxs la promoción de la salud y la prevención de una variedad de enfermedades, o consecuencias negativas, como son las lesiones o traumatismos.

¡Tomemos la Salud Pública en nuestras manos!