Reconocer nuestras emociones

Es común en nuestras sociedades negar algunas emociones como la tristeza, la frustración, la ira o la alegría, entre otras, lo cual es un comportamiento socialmente aprendido, ya que solemos demostrar nuestras emociones, cuando sentimos que ese sentimiento aceptado por los demás.

Un ejemplo claro del postulado, es aquella frase: “los hombres no lloran”. Con ello más allá del acto de las lagrimas, están las creencias relacionas a que el hombre no debe sentir tristeza, ni frustración; a que un hombre todo lo soporta y que nada lo desestabiliza. Pero actualmente sabemos y reconocemos que los hombres también llora y lloran, porque sienten.  Pero para reconocer este gran paso de que los hombres lloran y sienten, debieron pasar muchos otros que debieron reprimir sus sentimientos y cansados de ello, lo confesaron, confesaron lo que se consideraban como una debilidad.

En la actualidad esta herencia de negar y reprimir lo que es parte de nosotrxs, -nuestros sentimientos-, se ha convertido tanto en hombres como mujeres en algo casi natural, es decir un mecanismo de protección frente a personas que detectamos como “peligrosas” y frente a las cuales nos obligamos a parecer más fuertes de lo normal y obviamente, emociones como tristeza, desánimo y miedo no tienen cabida.

Sin embargo como en el mito “los hombres no lloran”, la fortaleza no es el resultado de la negación, la fortaleza deviene cuando somos capaces de asumir nuestros propios fantasmas y esto es hacerse responsable de lo que sentimos. A este maravilloso proceso Saluvey y Mayer (1997), lo identificaron como Inteligencia Emocional, ya que si bien lo ideal es no resistirse a expresar y sentir diferentes tipos de emociones, tampoco es conveniente reaccionar de forma desproporcionada.

En este sentido los autores afirman que la inteligencia emocional son habilidades que se pueden aprender y adquirir, para ello mencionan cuatro pasos:

  1. Se debe fortalecer la capacidad de identificar y expresar emociones; preguntémonos por lo menos una vez al día, ¿cómo me siento? ¿logro evidenciar mi estado de animo?, si no sé cómo me siento no sabre como gestionarme. Si no evidencio mis emociones, los demás no sabrán como suplir nuestras necesidades, “no son adivinos”.
  2. Comprender estados emocionales, así como es importante identificar mis propios estado de animo, ¿identifico como se sienten las personas con las cuales comparto el día a día? ¿soy empaticx con sus emociones? ¿acepto y facilito las emociones de quienes me rodean?
  3. Las emociones facilitan los pensamientos; se reconoce que la alegría facilita la creación. Por tanto los pensamientos tienen un papel primordial para la toma de decisiones, por tanto reconocer que emoción genera determinado pensamiento nos permitirá reflexionar con mayor detenimiento si tomamos o no una decisión.
  4. Capacidad de controlar y regular nuestrxs estados emocionales: tiene que ver con la capacidad de describir y observar, pero sin juzgar nuestras respuestas emocionales. Es importante darnos el espacio para sentir la emoción (¿qué nos quiere decir esta emoción?), obviamente si no es un caso urgente.

Este es un modelo que facilita Saluvey y Mayer, es practico y sencillo, que destruye los postulado de “si quieres ser fuerte parece fuerte”, al contrario, nos invita a que seamos fuertes desde el autoconocimiento y esto es reconocernos como personas que sienten y que demuestran a otrxs que sienten.

Construcción social de la niña: abriendo espacios

¿Qué es lo primero que piensan lxs padres cuando saben que su bebe es mujer? o ¿cuando debes elegir un regalo para una niña? La mayoría recurre a vestidos, faldas, gorros, balacas, moños y demás accesorios color rosa y muñecas, muchas muñecas. Dependiendo de la edad, algunxs más osados compran juegues de cocina, carriolas, maquillaje, bolsos (bolsas), aretes, collares, pulseras y si es rosa, suele ser mejor.

735862620_993Es a través de estos regalos y de los juegos que experimentan con ellos, que las niñas van construyendo su rol y por ende el posicionamiento en el mundo. Esto quiere decir, a partir de que se conoce su genero ya estamos brindando patrones de que debe ser, como debe comportarse y que debe sentir, es decir un “conjunto de deberes, prohibiciones y expectativas acerca de los comportamientos y actividades considerados socialmente apropiados para las personas que poseen un sexo determinado” . (Unad, 2010)

Estos estereotipos de lo femenino o masculino condicionan las potencialidades individuales, es decir se estimulan o se reprimen determinados comportamientos basándonos en una construcción cultura y no con base en las habilidades de cada persona. Por tanto la invitación es abrir otros espacios de acción para las niñas de acuerdo a su individualidad, lo cual inicia abriendo sus opciones de juegos (carros, rompecabezas, armatodo) para descubrir sus diferentes potencialidades, de hecho, los niños ya lo están haciendo y ahora se ha normalizado programas de televisión donde participan niños como chef, en otra época esto hubiera sido impensable (teniendo en cuenta que la cocina había sido un espacio socialmente destinado a la mujer.

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Estrés, estrés y más estrés

Comenzaré afirmando que todxs hemos experimentado en algún momento de nuestras vidas lo que el DSM V denomina: F43. Estrés Agudo.  ¿Por qué?¿cuando? ¿dónde? ¿cómo?

En efecto, todos hemos experimentado una situación que se ha salido de control: el traslado de casa, el cambio de trabajo, peleas con amigxs, discusión con la pareja, conflictos con los hijos, estos son eventos que de una u otra forma todxs hemos vivido y que pueden causar malestar emocional de acuerdo a la importancia para cada unx de nosotrxs y el grado de aceptación que demos al evento. Por ejemplo en el traslado de vivienda o empleo, una persona puede estar aferrada a las vivencias en ese espacio y aunque se encuentre en otro, se exige constantemente recordar y comparar las ventajas y desventajas de su situación. Dando mayor peso a factores negativos, lo que genera estrés por el cambio, más estrés por la frustración de pensar que todo es negativo y no lograr adaptarse, más estrés del estrés que esta experimentando, resultado un peligroso cóctel que el DSM V clasifico en el numeral F43.

Otra forma más rápida de llegar a este cóctel se debe a situaciones extremas como: un accidente de transito, la muerte de un ser querido, desempleo, terminar con la pareja, o el divorcio. Hago énfasis en que es un proceso más rápido porque el trastorno de Estrés agudo, es una respuesta normal e inmediata a eventos como estos que no son esperables o por lo menos no para la persona.

Lo importante para las personas que se identificaron tanto con el grupo No. 1 como con el grupo No. 2, es comprender que el trastorno de estrés agudo que traducimos popularmente como estrés (problemas para dormir, irritabilidad, depresión, aislamiento, pensamientos recurrentes e intrusivos, entre otros), es una respuesta natural de nuestro organismo para adaptarnos a la nueva situación.

Respuesta que durara dependiendo de cada persona no más de 4 semanas, dado que si se extiende más de este periodo estaremos hablando de otro Trastorno (Estrés-Postraumatico).

Entonces que hacer:

  1. Algunas personas necesitan desconectarse del evento (puede resultar beneficioso siempre y cuando sepa que tendrá que enfrentarse al cambio y no tratar eternamente de negarlo o evadirlo).
  2. Darle nombre a todas las emociones: estoy triste o irritado o con miedo. Es importante conocer como estamos emocionalmente para saber a donde queremos llegar.
  3. Buscar recursos de afrontamiento (recordar una situación difícil de la que logramos salir, qué nos ayudo, cómo, qué hicimos, qué dejamos de hacer)
  4. Evaluar la situación o el evento (qué puedo hacer, qué no. Por ejemplo en la terminación de una relación, la persona puede buscar red de apoyo con una amiga o un familiar, pero no puede cambiar la decisión de su expareja)
  5. Por último, tener la seguridad de que nuestras emociones van a cambiar a medida que interioricemos el evento.

Criterios para el diagnóstico de F43.0 Trastorno por estrés agudo (308.3)

A. La persona ha estado expuesta a un acontecimiento traumático en el que han existido 1 y 2:

1. la persona ha experimentado, presenciado o le han explicado uno (o más) acontecimientos caracterizados por muertes o amenazas para su integridad física o la de los demás
2. la persona ha respondido con un temor, una desesperanza o un horror intensos

B. Durante o después del acontecimiento traumático, el individuo presenta tres (o más) de los siguientes síntomas disociativos:

1. sensación subjetiva de embotamiento, desapego o ausencia de reactividad emocional
2. reducción del conocimiento de su entorno (p. ej., estar aturdido)
3. desrealización
4. despersonalización
5. amnesia disociativa (p. ej., incapacidad para recordar un aspecto importante del trauma)

C. El acontecimiento traumático es reexperimentado persistentemente en al menos una de estas formas: imágenes, pensamientos, sueños, ilusiones, episodios de flashback recurrentes o sensación de estar reviviendo la experiencia, y malestar al exponerse a objetos o situaciones que recuerdan el acontecimiento traumático.

D. Evitación acusada de estímulos que recuerdan el trauma (p. ej., pensamientos, sentimientos, conversaciones, actividades, lugares, personas).

E. Síntomas acusados de ansiedad o aumento de la activación (arousal) (p. ej., dificultades para dormir, irritabilidad, mala concentración, hipervigilancia, respuestas exageradas de sobresalto, inquietud motora).

F. Estas alteraciones provocan malestar clínicamente significativo o deterioro social, laboral o de otras áreas importantes de la actividad del individuo, o interfieren de forma notable con su capacidad para llevar a cabo tareas indispensables, por ejemplo, obtener la ayuda o los recursos humanos necesarios explicando el acontecimiento traumático a los miembros de su familia.

G. Estas alteraciones duran un mínimo de 2 días y un máximo de 4 semanas, y aparecen en el primer mes que sigue al acontecimiento traumático.

H. Estas alteraciones no se deben a los efectos fisiológicos directos de una sustancia (p. ej., drogas, fármacos) o a una enfermedad médica, no se explican mejor por la presencia de un trastorno psicótico breve.

¿Soy alcohólico?: pruebas de diagnóstico

A continuación presentaré el RAPS4 que es una prueba corta para identificar no solo dependencia, sino también uso perjudicial u otras formas leves de problemas por consumo de alcohol. Posteriormente los críterios de diagnóstico según el DSM V. Lo anterior porque partimos de la afirmación que no únicamente los dependiente al alcohol generan problemas (accidentes de transito, violencia intrafamiliar) y susceptibilidad a otras enfermedades como vimos en Alcohol: la bebida que te hace feliz, sino también aquellos que no controlan el consumo en determinadas ocasiones. Sólo una ocasión basta para arrepentirse el resto de la vida.

El RAPS4 es una prueba corta, mnemónica, de cuatro ítemes con la ventaja de su brevedad y puntuación inmediata. Estos cuatro ítemes en su versión en castellano son los siguientes:

– Remordimiento: ¿Durante (especificar el período de tiempo, por ejemplo los últimos doce meses) le ha pasado alguna vez que sintió remordimiento por algo que había dicho o hecho después de haber bebido? 

– Amnesia: ¿Durante los últimos doce meses (u otro período de tiempo que se especifique) le ha pasado alguna vez que no pudo recordar algo que había dicho o hecho después de haber bebido? 

– Performance: ¿Durante los últimos doce meses (u otro período de tiempo que se especifique) le ha pasado alguna vez que no pudo hacer lo que se esperaba de usted (estudiar, ir al trabajo, u otra obligación) a causa de la bebida? 

 Starter (en inglés; empezar en castellano): ¿Durante los últimos doce meses (u otro período de tiempo que se especifique) bebió algo con alcohol a la mañana o después de levantarse? 

Una respuesta positiva a cualquiera de los cuatro ítemes se considera un resultado positivo y es indicador de problemas relacionados con alcohol. 

Otra patrón para el diagnostico de alcoholismo como se menciono, lo brinda el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM V):

CRITERIOS PARA EL DIAGNÓSTICO DE TRASTORNO POR CONSUMO DE ALCOHOL. DSM V.

Trastorno por consumo de alcohol
A. Un modelo problemático de consumo de alcohol que provoca un deterioro o malestar clínicamente significativo y que se manifiesta al menos por dos de los hechos siguientes en un plazo de 12 meses:

1. Se consume alcohol con frecuencia en cantidades superiores o durante un tiempo más prolongado del previsto.

2. Existe un deseo persistente o esfuerzos fracasados de abandonar o controlar el consumo de alcohol.

3. Se invierte mucho tiempo en las actividades necesarias para conseguir alcohol, consumirlo o recuperarse de sus efectos.

4. Ansias o un poderoso deseo o necesidad de consumir alcohol.

5. Consumo recurrente de alcohol que lleva al incumplimiento de los deberes fundamentales en el trabajo, la escuela o el hogar.

6. Consumo continuado de alcohol a pesar de sufrir problemas sociales o interpersonales persistentes o recurrentes, provocados o exacerbados por los efectos del alcohol.

7. El consumo de alcohol provoca el abandono o la reducción de importantes actividades sociales, profesionales o de ocio.

8. Consumo recurrente de alcohol en situaciones en las que provoca un riesgo físico.

9. Se continúa con el consumo de alcohol a pesar de saber que se sufre un problema físico o psicológico persistente o recurrente
probablemente causado o exacerbado por el alcohol.

10. Tolerancia, definida por alguno de los siguientes hechos:

a. Una necesidad de consumir cantidades cada vez mayores de alcohol para conseguir la intoxicación o el efecto deseado.

b. Un efecto notablemente reducido tras el consumo continuado de la misma cantidad de alcohol.

11. Abstinencia, manifestada por alguno de los siguientes hechos:

a. Presencia del síndrome de abstinencia característico del alcohol (véanse los Criterios A y B de la abstinencia de alcohol.

b. Se consume alcohol (o alguna sustancia muy similar, como una benzodiacepina) para aliviar o evitar los síntomas de abstinencia.

Especificar la gravedad actual:
305.00 (F10.10) Leve: Presencia de 2–3 síntomas.
303.90 (F10.20) Moderado: Presencia de 4–5 síntomas.
303.90 (F10.20) Grave: Presencia de 6 o más síntomas.

Entre irracionalidades

MacLaren (2004), directora ejecutiva asociada del Instituto de Terapia Racional-Emotiva de Nueva York, expone la hipótesis de que los pensadores racionales o irracionales son construidos de manera innata y mediante aprendizaje social. Una prueba de la manera irracional de pensar se observa en las contradicciones entre lo que se dice y se hace, comportamiento que tal vez no es fácilmente percibido por la propia persona pero sí por quienes la rodean, situación que genera malestar y hace imposible la relación con los demás.
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ARTE Y CUERPO. MI CUERPO, BLANCO LIENZO…

c2“Wo Es war soll Ich Werden”

(Dónde eso era, el sujeto ha de advenir)

Sigmund Freud

Los primeros trazos de la obra se lanzan sobre el lienzo ya listo: se le ha removido el polvo, puesto las primeras capas de barniz, se le ha dejado secar.  El olor, la forma de las pinceladas del barniz, la textura del paño, la forma del pincel, los materiales, todo en su conjunto previamente preparado, para recibir los primeros toques de pintura.  En el umbral de todo aquello que no  se percibe a simple vista es donde el sujeto se encuentra, donde yace el lenguaje.

Autora

En el sujeto no hay nada inmutable, desde este punto de vista todo en él cambia, pero no de cualquier manera porque esta dinámica subjetiva está determinada por la estructura. Lo que no es del campo del sujeto, es un agujero en la estructura, “lo que no es”, en tanto falta, constituye el campo del objeto.

El sujeto tiene la posibilidad de crear su objeto a través del arte. No se puede representar a sí mismo, ni a la realidad suya u otra. El objeto, como objeto de pulsión, está perdido y su representación, en tanto falta, es la causa del deseo. El sujeto crea su objeto ya que no está creado de antemano, es más, es justo aquí dónde, a través de su creación, puede reencontrarse con aquél objeto perdido.

Tenemos dos cuerpos, el cuerpo del soma y el cuerpo simbólico. Sin el cuerpo del lenguaje el cuerpo biológico no tiene posibilidad de vivir. En este orden de ideas el cuerpo simbólico parasita al cuerpo biológico posibilitándole la vida. En tanto el lenguaje es incorporado en el cuerpo somático, lo modifica y es por vía del sujeto que surca la naturaleza y crea el campo social, cuya consistencia está dada justamente por la palabra.

El lenguaje es nuestro límite, es el borde del lienzo en el que nos constituimos como sujetos. Más allá de este borde no hay posibilidad de nada. El marco hace un recorte, separando lo intrínseco y lo extrínseco. Es este marco lo que funda el infinito, sin este borde no hay infinito. Evocando a  Heráclito y su metáfora “nadie se baña dos veces en el mismo río“, el discurrir del lenguaje nos da las infinitas posibilidades por las cuales nunca decimos lo mismo, aún diciendo lo mismo, como así tampoco el artista puede volver a crear exactamente la misma obra, aunque si puede corregir su creación a través de una nueva.

No hay cordura en quienes no sienten la necesidad de crear su universo propio en otra escena, como cuando soñamos. Sea cual sea la forma y los materiales, lienzo, piedra, sonido (solo el poeta no precisa de herramientas para reinventarse, le bastan las palabras e, incluso, en ocasiones, ni precisa del sonido). Enfermamos cuando rechazamos ese deseo.

Por el contrario, buscar fuera de sí, en las cosas, en los objetos, lo que siempre ha estado adentro como una falta, como un anhelo, es la causa del desorden subjetivo paranoico propio del desvío que propicia la civilización occidental en las sociedades de consumo. Si algo cercano a la felicidad existe, sólo puede pensarse en la creación artística y en el lazo entre las personas.

Se tiende a poner la satisfacción en “lo bueno”. Como deleite de nuestros sentidos sólo tomamos aquello que no nos genera sufrimiento, evitando lo que quizá es verdaderamente valioso y que podría liberarnos de nuestras ataduras culturales, sociales, familiares y espirituales. En parte es un error. La causa del bienestar es el caos en tanto uno hace algo con ese caos. Justamente, en la creación artística, el sujeto puede devenir del caos a la satisfacción, en aquello que le moviliza y no en aquello que lo mantiene quieto, postrado, sin voluntad, como con las nuevas tecnologías que se ofrecen como una vía de evasión posible de la propia subjetividad.

Eso quizá sea la inspiración, el ver en lo no evidente, percibir aquello que, oculto en nosotros mismos, espera su realización. Allí donde la palabra no alcanza, aparece el arte. Lo que agudiza el dolor son las heridas que se abren por los repentinos y a veces bruscos encuentros con uno mismo. Los dolores se mitigan si se evade lo que emerge de nuestro interior, pero la influencia que genera cada acto reprimido silenciosamente, va acabando con la propia subjetividad. No hay nada que nos genere más temor que nuestros propios deseos por la incertidumbre y la responsabilidad que conlleva su realización. Pero es mejor dejarnos sacudir por nuestro deseo a fingir una sonrisa y hacer trazos sin vida en un lienzo opaco y sucio.

Los sujetos nos corregimos a través de los objetos que creamos. A medida que practicamos nuestro actuar, en tanto sostenemos en acto nuestro deseo, ya sea en el discurso, en el sentir o en el pensar, cambiamos nuestra condición subjetiva. Esta dinámica, a la vez que nos transforma, transforma el mundo. c

La civilización actual propone una única opción de ser humano como ideal totalitario, desconociendo las diferencias culturales, étnicas y personales; por lo tanto, es responsable de tragedias humanas como el Holocausto, Hiroshima y Nagasaki, la interminable guerra de Medio Oriente cada vez más cruel, el desastre ecológico y humanitario en África, la emergencia medioambiental en todo el planeta, los conflictos políticos y sociales en nuestros países americanos, el racismo, el femicidio, la homofobia, entre muchas otras.

Al mismo tiempo que aplastó la subjetividad haciendo de las personas partes de la maquinaria económica del capitalismo, arrastró el arte consigo como expresión subjetiva. Para revivir el arte necesitamos intuir de una manera diferente nuestra realidad cotidiana, sin ello, se degrada deviniendo meramente un adorno. En este orden de ideas el artista es un vehículo entre su subjetividad y el horizonte subjetivo de su tiempo. Un acto del no ser al arte.

El arte y el psicoanálisis son unos de los pocos recursos que nos restan como espacio de resistencia; no sólo como resguardo de nuestra subjetividad, sino también restableciendo los lazos sociales cada vez más debilitados o rotos, al tiempo que modifican de alguna manera el mundo. Esto es sólo a condición de sostener la responsabilidad que nos recae de nuestro deseo, no ignorando los modos ocultos que nos contemplan desde adentro y desde nuestro alrededor y que esperan el encuentro con un lienzo en blanco para salir a navegar en él.

Así el artista se empodera, reinventándose a sí mismo en un sujeto político. Si el arte no es político no es arte. Y la política en psicoanálisis, es la política del inconsciente. De allí que la creación artística, como los sueños, no son un testimonio o una representación de la realidad, si no un síntoma que reúne al sujeto con su tiempo. No al tiempo cronológico pasado, presente, futuro; que lo devora todo. La obra de arte sobrevive al tiempo, como el “Saturno devorando a su hijo” de Goya que vence a la propia voracidad de Saturno (Cronos, el dios del tiempo), renaciendo cada vez ante los ojos de un espectador que la observa y a su vez modificándole en tanto sujeto. Por eso el arte es subversivo al capitalismo el cual crea objetos masivos y prototípicos. La obra de arte no solamente es irrepetible, sino que además se recrea a sí misma en cada sujeto y por ello es invaluable.

Por otro lado el arte modifica la naturaleza, la espiritualiza, al contrario del capitalismo que la destruye. Una sociedad sin arte es una sociedad autista o muerta, ya que el arte es uno de los lazos sociales por excelencia, al ser una de las expresiones privilegiadas del discurso en tanto nos subjetiviza en el ahora. El arte no es solamente lo que se exhibe en museos o galerías. Un ejemplo, para ser más precisos en esto, es cuando comparamos la escritura alfabética de occidente con otras culturas donde no se usa el alfabeto, allí nos podemos dar cuenta de que en otras lenguas como el fenicio, el egipcio, chino o japonés entre otras, donde lo que se escribe no son los sonidos, es donde el sujeto se hace presente leyendo cada vez de una manera diferente la escritura.

Así como la forma del lenguaje constituye el cuerpo social, su dinámica y su orden político, así también, el lenguaje constituye  al cuerpo de cada sujeto y es a través de ese cuerpo que el sujeto habla, ya que todo él se encuentra comprometido en el discurso. Es justamente aquí donde el arte actúa, rescatando lo propio del sujeto, no permitiendo su borramiento, preservándole y dándole la posibilidad de emanciparse.

El alma no es un incorporal como la psique de Platón, el lenguaje hace un cuerpo que es incorporado, es la psique de los estoicos, es el cuerpo del lenguaje que al mismo tiempo que parasita al soma, le permite vivir.

El arte es una forma de conversar con el cuerpo, de recordar formas pasadas y aquellas que se desea al porvenir, esas que el cuerpo tanto ansía. El presente es efímero, es el cruce entre el pasado y el futuro; que no existen. Toda certidumbre es delirante. Ahora, se puede hacer de lo efímero, así como del amor y el arte, algo duradero ya que estos sobreviven a la propia muerte del sujeto.

Su verdadero nombre no se sabe, está escrito en todo lo que le hace ser eso que llamamos arte, pero si logramos intuir de otra manera  quizá encontremos que se llame inconsciente. ¿Y cuál sería el fin de cada trazo, sino significar aquello que escapa al saber?c1

Lágrimas son arrancadas de los ojos al despertarse a través del movimiento de los dedos, de los labios, del silencio en el acto de crear una obra, la propia, y es justo allí donde se encuentra uno mismo a pesar que, en ese mismo acto, se ausenta.

Ser deseante es aquél que transforma su realidad al darse cuenta que su relación con la pintura, la brocha y el lienzo es inseparable. Por tanto se hace indefinible cada uno por sí solo, se les puede atribuir características específicas que les hacen útiles, pero su verdadera esencia se hace imposible de descifrar en su unicidad.

En este orden de ideas se podría decir que la creación no termina, aún si se han lanzado las últimas pinceladas, y puesto la firma en la obra. El deseo es insaciable, dando la posibilidad de crear una nueva obra. Esto evoca la noción budista de reencarnación, ya que en el budismo no existe la idea de un yo o de un alma permanente que reencarne, lo que causa un nuevo nacimiento es que el deseo no puede ser satisfecho totalmente. Ese “no todo”, es lo que hace que el deseo continúe y no se agote en la finalización de una obra de arte. De allí que tanto el sujeto como el objeto de arte creado no son estáticos sino que son en un  continuo devenir. Como decía William Blake: “Aquel que desea pero no obra, engendra peste.”.

Por tanto el arte es un devenir posible del lenguaje como escritura y en él nos podemos constituir como sujetos mientras que, simultáneamente construimos el objeto, de igual manera que un analizante avanza hacia su fin de análisis, pero una vez alcanzado éste, su análisis continúa…

“Escúchame, mira si los budistas van a necesitar el psicoanálisis!” D.W.

Adda Consuelo Avendaño

Psicóloga – Analista en formación.

Buenos Aires – Setiembre de 2015

De la Zona de Confort a la Zona de Aprendizaje

Lo conocido, lo cercano, lo seguro y lo estable, hace parte de la Zona de Confort. Se relaciona con acciones y comportamientos, así como con situaciones o cosas materiales; es aquello que de cierta manera se logra predecir y controlar , sea ´bueno´ o no tan bueno, sea que se desee o que no.

La Zona de Confort es importante porque allí se encuentra todas las habilidades, capacidades y aptitudes, que la persona ha desarrollado a lo largo de su vida. Sin embargo, se puede convertir en una Zona Oscura que puede llevar a la Rutina, a la Repetición y a la Costumbre. Por tanto, la Zona de Confort siempre debe ir de la mano de la Zona del Aprendizaje.